Todos lloraron
Pero ninguno ayudó

Mi hija Natalia es una persona maravillosa.
En esta foto está abrazando a la abuela de su amiga María, pero yo no tengo el permiso de la señora para publicar su imagen y por eso la he recortado.
Natalia es la alegría de cualquier casa, pero cuando hay que ponerse serios para ayudar, es la primera.
Sufrió varios días de hospitalización por una mononucleosis contraída al repartir bocadillos y mantas a mendigos que vivían en la calle.
El pasado fin de semana estaba esperando a que le tocase el turno en una farmacia.
Le precedía una chica latina que estaba comprando medicinas de primeros auxilios. Natalia le preguntó si era venezolana, le dijo que sí, con lágrimas en los ojos.
Mi hija le dijo que qué más necesitaba, que ella se encargaría de comprar el resto.
La chica trabaja en la tienda de animales PET HOME de la Calle Ríos Rosas número 46.
Luego se acercó a un supermercado y compró pañales, agua oxigenada y otros enseres sanitarios.
Se los llevó a la tienda.
Si quieres ayudar, piensa que esta chica tiene que pagar los portes de los envíos. Quizá unos euros sean más útiles que objetos.
En la farmacia había varias personas, todas se emocionaron y lloraron pero ninguna se decidió a ayudar.
Yo ya estoy ayudando.



Bravo Nata!!!! Gestos como este dicen mucho de ti.