Repensar como pienso
Es un magnífico ejercicio
Muchas personas que conozco están adoctrinadas hasta tal punto que se han convertido en imbéciles profundos.
No razonan
Y no argumentan, y no nada porque su coeficiente intelectual merma con cada hora que invierten como televidentes.
Yo me planteo muchas veces si mis principios y mis valores son correctos o existe alguna posible mejora. Alguna alternativa.
Y hablo y leo buscando nuevas fuentes y nuevas formas de pensar.
A veces me reafirmo y otras me desdigo. Es un proceso natural que quienes lo practicamos, crecemos. Y los que no, se aborregan.
Como en la foto del borrico que acompaña este artículo, es muy sano mantener las orejas bien tiesas y abiertas. El mundo avanza y yo puedo avanzar con él. Entender lo que cambia, hacer el esfuerzo y dedicarle tiempo de forma constante.
Es la única forma de evolucionar
Muchos pensaban en la edad media que la tierra era plana. Algunos evolucionaron, otros todavía no.
Sí, sigue habiendo tierraplanistas, aunque parezca que son retrasados. Que lo son.
Toda nueva idea, teoría, conocimiento, descubrimiento pasa inexorablemente por tres fases:
1.- Ridiculización. Aquí es cuando se ríen del que piensa distinto.
2.- Rechazo violento. En esta fase se condena al discrepante o se le ataca por pensar distinto.
3.- Aceptación masiva y claudicación. Cuando es aceptada como una gran verdad.
¿Todas? Sí
Hay una forma super efectiva de desasnasnarse. Ya lo inventaron en los monasterios antes de que Gutemberg inventase la imprenta, se llama libro y su fuerza arrasadora de ideas peregrinas y ridículas es imparable.
Yo practico la lectura y la escritura. Ambas funcionan muy bien juntas y por separado.
En algunas de mis discusiones pierdo el tiempo. Muchas personas se suben a ideas ridículas como si montasen en bicicleta y no se bajan por más que les demuestres que no tienen argumentos.
Sólo dogmas que sueltan con el mismo razonamiento con el que habla un loro.
No se les ocurre abrir un libro o contrastar nada. Se sienten cómodos y propagan sus formas de pensar como Fernando Simón propagó el virus del Covid con sus tonterías y su pésima gestión.
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