Humanoide
Casi humano
Foto: anabelmarino.substack.com
Humanoide no significa “humano”, sino “parecido a humano”.
No me había pasado desde que tenía 11 años. Yo soñaba con la Montesa Cota 25 y en la tienda de Cantó en la calle Princesa de Madrid tenían una expuesta.
Me paraba en el escaparate y me quedaba varios minutos soñando.
No me pasó en ningún otro escaparate.
Ni si quiera en el de Cortylandia.
Pero la semana pasada pasada me volvió a pasar. En la primera esquina de Ríos Rosas, en el escaparate de la tienda de Tesla. Me paré, y volví a soñar.
Y soñé un robot en cada casa. Haciendo feliz a sus dueños. O ¿debería escribir entrenadores? ¿acogedores? ¿guías? ¿padres biónicos? ¿padres adoptivos? o simplemente ¿clientes?
Soñé que cocinaban como el mejor chef Estrella Michelín, sacaban oro a la Thermomix.
Soñé que paseaban al perro, podaban las plantas, lavaban el coche. Hacían y deshacían las maletas. Y las mudanzas.
Soñé que limpiaban la casa, planchaban la ropa y mimaban a los abuelitos. Que jamás olvidaban su medicación, disimulaban que las historias repetidas veinte veces eran primicias interesantes.
Soñe que llevaba a los niños al cole y que cuando lo hacía, los papás se quedaban más tranquilos que si los llevase un Marine del comando de los SEAL.
Que vigilaba la casa por las noches y ya no era necesaria la alarma antiokupas.
Tomando la tensión, detectando el gluten en las comidas, iluminando zonas oscuras, enseñando a tocar el piano a la señora de la casa y taekwoondo a la niña mediana.
Cosiendo, tiñendo, diseñando, reparando las cañerías e instalando un nuevo enchufe. Hablando de tú a tú con el algoritmo de la empresa de gas para bajar la tarifa en base al uso que llevaba midiendo en el último un mes.
Y entré, y le dí la mano, y estaba fría. Inerte, sin pulso ni presión.
Foto: anabelmarino.substack.com
Y recordé un instante de mi vida en el que alguien me habló de algo llamado Internet. Y me fui a un cibercafé y tecleé “Ferrari” y “Play Boy”. Ambas me devolvieron sus primeras y primitivas páginas web. Algo de texto y una pocas fotos, ya.
Era un prototipo, sin motor, sin inteligencia, vacío. Pero muy pronto no será así.
Y aquí te voy a ir contando lo que suceda.
Mi nuevo reto es crear una empresa sin nadie. Únicamente algoritmos trabajando noche y día. Atento a la historia.




Gran artículo: humanoide, humano, necesidad, frialdad, futuro...
Como haga o pueda hacer, aunque sea regular, todo lo que dices.., te vas a aburrir!!!!
Yo tb lo vi, pero no me atreví ni a entrar ni a estrecharle la mano, no fuera a no soltarla y me hiciera una llave de judo y me dejara inválido. Abrazo